6.28.2008

2º tanda de Marketing

SUEÑOS

Quizás todos en algún momento de nuestras vidas nos preguntamos como seria nuestro futuro. Algunos piden salud, otros dinero, y muchos otros amor. Los mas ambiciosos se obsesionan con conseguir las tres porque ven en ellas, las virtudes que al acumularse otorgan la felicidad.
Los hombres (como género universal) persiguen y asechan cada posibilidad de sentirse partícipes activos de un grupo selecto de personas que parecieran no vivir la misma realidad que el resto de los mortales. Esta es una de esas historias en las que un chico quería ser algo mas... Ignoraba que con solo una caricia de una mujer común alcanzaría todas sus aspiraciones.


De chico solía anhelar ser querido; veía a mi alrededor y soñaba con que todas esas miradas se focalizaran en mi. Tal vez era causa de mi narcisismo, de un exceso de amor propio; lo que si sabía con certeza era que quería ser alguien, ser reconocido.
Al crecer, los sueños se van desdibujando y los ideales dan paso a las responsabilidades y a la inequívoca realidad; “y los sueños, sueños son”, sabia verdad del literato Calderón De la Barca. Y de esa manera todos crecemos, y perdemos las ilusiones, nos hundimos en la miseria de vivir por vivir y descubrimos que no quedan vestigios de esperanza en nuestro planeta. Los espíritus van perdiendo el júbilo de la infancia y adoptan el rictus de la adultez. El amor no se conoce como un sentimiento sino como un ritual, una costumbre. Y en ese rito de buscar al amor de mi vida, descubrí que Cupido es en realidad el verdugo, y que el afecto es un crimen más.
Una noche senté a la belleza en mis rodillas. Y la sentí amarga. Y la injurié. Y pude darme cuenta que todas las noches de mi vida había estado buscando el orgullo de la belleza, la compañía de la dulzura, la pasión de la sensualidad y hasta la fidelidad de una mascota... E injurié a cada una de ellas por haberme engañado; me sentí un condenado, un rehén de la soledad. Desperdicié tiempo, y agoté mi vida en esa búsqueda infructuosa; hasta que descubrí que una mirada se había posado en mi: una mujer que sin ser bella, ni ser apasionada, quizás sin ser tan dulce como lo había soñado, había logrado desvelarme... Vaya a saber si fuera fiel o no... Pero esa mujercita de ojos tímidos y esa voz de inocencia (aún sin saberlo) me había robado el corazón.
Por Rocio Vidal
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Recuerdos de niña

Fue mi necesidad retroceder una década y media, quizás un poco más, para lograr mi objetivo, el de contar esta pequeña historia.
Siempre fui una infante con bastantes privilegios y nunca conseguí apreciar las cosas que se me presentaban en esos instantes. Debo admitir que todo lo que obtuve en esas épocas, cuando llegaban a mis manos perdían su valor gigantesco. Pero una, una sola logro obtener en mi la plena atención.
Esa hermosa muñeca, la belleza más grande que había contemplado y que me deslumbro desde el principio, que dotó en mi mente las más preciosas utopías y que logró sacar de mí ese instinto que floreció desde lo más inhóspito de mi pequeña feminidad y que me hizo ejercer desde mis fantasías la practica de ser madre.

Pero una noche, senté a la belleza en mis rodillas. Y la encontré amarga. Y la injurie. Si, injurie a mi muñeca preferida de la niñez, creyéndome la chiquilla superada que ya no la necesitaba, la deje de lado por años sin ningún rastros de culpa, logrando desviar mi atención en otras cosas.
De pronto, traspasado mi adolecer temprano, comencé a encontrarme en esas sonrisas picaras con quizás dos dientes menos, posiblemente puestos debajo de sus almohadas con ilusiones de encontrar esos regalos al día siguiente y empecé a tener una nostalgia como nunca la tuve, recordar eso momento en los cuales no tenia demasiados problemas, los cuales con diversión se solucionaban y comprendí que me había mentido, nunca había desaparecido, siempre estuvo en mi recuerdo infante.

Y ahí seguirá, con sus ojos color miel y sus rizos despeinados por el tiempo, esperando que vuelva a sentarla en mis rodillas, sin rencor, con la ternura de siempre, logrando cambiar el sentimiento que encontré la última vez que estuvo allí.
Por Magui

6.18.2008

Áspero

Estoy a diecisiete pasos de Roberto Sanchez. Pero todavía esta lejos.

Hace unos días me carcome el deseo intrínseco humano de la madurez mental, creo que si lo pienso bien y desarrollo un plan tácticamente perfecto puedo llegar a lograrla, si bien he efectuado todos los artilugios necesarios para posponer mi empresa, considero que ha llegado el momento justo para comenzar a dar los pasos que he premeditado.

Debo antes q nada reconocer mis principales enemigos: yo . todos . mi memoria . mis prejuicios y por ultimo lucas de costa.

Los podría plasmar en una hoja en blanco pero como ya los eh plasmado en el párrafo anterior, considero que no hace falta.

el próximo paso es plantearme metas cortas.

1. dejar de hablar.

2. dejar de escribir.

3. pensar.

4. hablar.

5. escribir.

Los pasos subsiguientes considero que son demasiado exclusivos para su publicación, si todo sale según lo planeado, para eso del 4 de Agoto voy a haber crecido mentalmente, o no.


" Todos podemos ser ásperos, pero solo debemos ser autocriticos. Y peronistas”

6.08.2008

Marketing

Viví bajo ese mismo techo durante seis largos años. En los meses de otoño el olor a humedad inundaba todo el departamento y volvían a mí los recuerdos de esos tres primeros meses. No lograba conciliar el sueño ninguna noche ni día. Los escasos y espaciados instantes en los que mis parpados se cerraban por algunos segundos aparecía una y otra vez la triste imagen de aquella noche.
Así fue durante seis años. Un total de setenta y dos meses y casi dos mil siento noventa días de tormento. Un tras otro, se volvían infinitos. No parecían tener fin. Hasta que las campanadas de la iglesia avisaban la muerte y posterior reencarnación del día. La misma rutina desde que me quede solo y la misma sensación de malestar.
El duelo lo logre sobrellevar recién el miércoles veinticinco de mayo después de la caída del sol y después de casi seis años. Me revele. Si me revele. No contra el sistema, mucho menos contra la sociedad o contra mis padres que habían muerto hacia décadas. Ese tipo de cosas ya están trilladas. Fue una revelación distinta. No de esas revelaciones obvias que la psicología podría justificar con alguna teoría freudiana. Era otra cosa. como el desdoblamiento de una flor, donde los pétalos comienzan a abrirse dejando al descubierto el néctar de su interior.
En ese momento no me di cuenta del cambio y recién logre apreciarlo mucho tiempo después. Poco a poco fui entendiendo todo y reprochando todo lo demás.
Una tarde, después de la siesta, me encontré con mi soberbia cara a cara. Estaba ahí parada mirándome fijamente a los ojos, muy segura de si misma. Parecía saber todo lo que iba a pasar. No discutimos. Todos sabemos que es imposible hacerlo con alguien de esas características, o mejor dicho, con esa característica.
Una mañana también me cruce al optimismo en el pasillo que va del baño a la sala. No se porque pero lo note de muy buen humor a pesar de ser casi las seis.
Una noche, senté a la belleza en mis rodillas. Y la encontré amarga y la injurie.
Al mediodía recuerdo haber almorzado junto a la mediocridad y en mas de una ocasión me acosté con el oportunismo.
Pero él siempre estuvo ausente. No recordaba haberlo visto desde hacia ya mucho tiempo. Nadie me daba una explicación. Y cuando pregunte por el, cuando pregunte por el amor solo me contestaron que había salido de la mano de la muerte hacia ya seis años.
by Cacho
ABRIL
Hube pensado en todo lo que perdí, en todo lo que deje escurrir entre mis dedos secos y pueriles, hube pensado en la paz y el viento suave de una primavera irreal, hube de pensar en vano, para perderme en la quimera de mi infancia.
En mis fauces, una estúpida e indisoluble realidad me atraganta y me deja mudo. No puedo ni siquiera tragar. Pero me sirve, para volver a la realidad, a la trágica e infame realidad, cobarde y humillante. Los segundos que me separan del arrepentimiento vano de mi más magna decisión me permiten deambular por mis errores. Mi rencor vacila quinientas veces entre quinientos destinatarios diferentes, pero ninguno es más oportuno que mi mismo.
Pero buscar, a esta altura de las circunstancias, una razón que evite los acontecimientos que en pocos segundos perpetuaré, no tiene sentido. Buscar acaso el momento en el que me di cuenta que llegaría a este punto, por más obvio que sea, no tiene propósito. Intentar acaso imaginar que hubiera pasado si todo hubiese sido diferente, esa es una pretensión que no me permito. Si actué de una determinada manera por algo habrá sido y arrepentirme de eso es aún más en vano que arrepentirme de mi final.
Aquel otoño supe tener lo que merecía, en mis sollozos desgarré una ingenua plegaria a Dios para preguntarle realmente si esto era por lo que había peleado, si esto era el mundo que de pequeño había imaginado. El silencio divino me otorgó una extraña sensación de incertidumbre. Deambulé durante días por mi alcoba, intentando asimilar mi realidad enferma.
Una noche senté a la belleza en mis rodillas. Y la encontré amarga, y la injurie. Me llené de una cólera fatal contra aquella realidad que me embargaba, aquella realidad que tantas veces había querido evitar pero que al fin, sin poder prevenirlo, me avasallaba y me hundía en la ira más trágica.Cuando entré en razón la sangre se escurría entre mis dedos, y yo sin siquiera entender que había hecho, me recosté a un costado de su cuerpo, inerte. Pasé 5 días en la misma posición admirando el fétido resultado de mi locura.
Pensar en aquello aun me acongoja pero, como ya dije, de nada sirve sino para aseverar mi decisión y darle sentido a estos últimos segundos perdurables.
Llevo el revolver por encima de mi mirada y en el segundo que tardo en dejar caer mis párpados por última vez, siento como perforo mi piel de la manera más caótica posible, entro en un letargo de pureza efímera y me desplomo sobre el piso. Puedo observar mi cuerpo respirar por última vez, retardado.
Pienso en la barrera que atravieso, pienso en el frágil sentido de mi alma en este otoño desesperado, pienso en vano, para perderme en la quimera de mi muerte.
by yo

6.04.2008

Pato Ñato

Soy realmente inutil para hablar por telefono, me di cuenta eso. Despues de tantos años llegue a la conclusion que no se hablar por el tubete comunicativo, me trabo, agradezco cuando doy una respuesta y lo peor de todo es que me choco, me piso con la otra persona, constantemente, no puedo escuchar con quien hablo porque cuando le pregunto justo dice el nombre. Si alguien sabe como puedo solucionar mi problema por favor no me llame.





Este es el eclipse que hubo a principio de año. MI camara no tiene zoom.

Se esta yendo todo al carajo. Hoy mi jefa me dijo Luz.

Hasta Pronto